AUDIOVISUAL: PENSANDO EN LOS DEMÁS PIENSO EN MÍ. MR TOSHIRO KANAMORI.


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"Empathy is the greatest thing.  There’s an expression I love: ‘Let People Live in Your Heart.’ There’s no limit on numbers.  They tell stories, and everyone shares their feelings.  When people really listen…they live in your heart forever". – Mr. Toshiro Kanamori




La educación de la felicidad. El profesor Kanamori escribe una palabra en la pizarra al final de curso: vínculos.

 Alrededor de ésta dibuja sus enseñanzas durante dos años junto con niños de diez años en una escuela municipal de primaria en Kanasawa (Japón).

Trabajo en equipo, gratitud, cooperación, coraje, integridad, comunidad, compasión y empatía son sus asignaturas más fuertes.

A través de un sistema metódico en el que los niños escriben y leen sus cartas delante de los demás, van comprendiendo el significado de la vida y dándole un valor sagrado.

Puede resultar algo lacrimógeno, o incluso ver muy expuestos los sentimientos de los niños pero profundizando en el documental se percibe claramente cómo aprenden sobre la importancia de pensar en el otro, aceptan que no hay nada seguro, y que la vida es muy valiosa.
Ser felices y preocuparse por los demás. No aceptar ningún maltrato.
Sin duda en esas clases aprenden de la vida, el maestro consigue que abran su corazón conectando la teoría con la vida real.
En paralelo al tema emocional que se trata cotidianamente en el aula también muy interesante las acciones a las que les anima: jugar libremente en el barro, salir a contemplar la naturaleza, construir sin ayuda del adulto una barca por equipos, hacer un mapa corporal y mental para aprender sobre uno mismo, tratando la inteligencia intrapersonal, muy descuidada en las escuelas hoy en día.

MI EXPERIENCIA

Me gusta el modo en que tratan la tan nombrada ahora educación emocional. Se trata según se vive, en el día a día, de un modo real e indisoluble a los niños porque los acontecimientos son los que ellos como individuos y grupo han vivido. No son los sentimientos de otros, no son juegos enlatados ni tarjetas ni cuentos... Es lo que ha me ha pasado a mí hoy.

En mi caso, con niños de segundo de infantil, he probado muchas estrategias. He utilizado cuentos que están muy bien, objetos asociados a colores, tarjetas o iconos e incluso actividades dirigidas a adquirir habilidades emocionales. Algunos los sigo utilizando.

Son elementos que pueden ayudar a reflexionar sobre el mundo emocional pero después de varios años de práctica lo que más me ha funcionado para conectar con la empatía y aprender del otro es lo real: sentarnos al final del día a charlar sobre lo que nos ha pasado. 

¿Quien se ha enfadado hoy?, ¿Quien ha sentido alegría y por qué?, ¿Quien tuvo mucha rabia y en qué momento del día?, ¿Hubo alguien ahí cerca ayudándole?, ¿Sabemos ayudar si alguien siente rabia?, ¿Cómo podríamos ayudar a esa persona?, ¿Alguien sintió lo mismo alguna vez?, ¿Quien ha descubierto a un nuevo compañero hoy?, ¿Quien ha sido escuchado?, ¿Quien quiere agradecer algo a alguien hoy?, ¿Alguien ha llorado en clase, en el recreo..?, ¿Alguien ha pasado vergüenza?, ¿La ha superado?, ¿Todavía no?, ¿Quien tiene algún consejo para superarla?, ¿Es bueno superarla o no? ¿Es natural sentir vergüenza, podemos quedárnosla?, ¿Es mejor para nosotros sentir vergüenza o enfado?, ¿Por qué?, ¿Alguien estuvo hoy tranquilo un rato, dónde, con quien estaba, qué le produjo esa sensación?, ¿Cómo lo notó en el cuerpo?, ¿Utilizó algún truco que quiera compartir? ¿Alguien quiere decir algo más? ...

 Un mundo infinito de sensaciones, de sentimientos, de sucesos reales, del día, que han pasado hace pocos minutos. ¡Eso funciona!, eso necesitan los niños. El momento final del día en que ponemos en común todo esto lo piden con alegría, suelen estar ya preparados ellos solos cuando entro en clase, deseando compartir ese mundo emocional, íntimamente humano. Todos disfrutan, algunos no hablan al principio pero, ahora ya con el curso muy avanzado, todos han hablado y se han sentido escuchados. Todo esto sucede naturalmente, sin presiones, en un clima de grupo, de vínculo fuerte. No se extiende más que 5 minutos, dos o tres intervenciones al día.

 El momento de "despedirnos del día" (así lo llamamos por decisión de todos) necesita de un clima favorable a efectos prácticos: hay que poner normas, hay que crear el ambiente sereno, siendo constantes desde el primer día. Suele estar acompañado de unos ejercicios de respiración, algunos estiramientos, para conectar cuerpo y mente.

 El grupo crece entorno a estas preguntas, se atreve a arriesgar, se une, se fortalece enormemente. Día a día las respuestas son siempre fascinantes, inteligentes, y me asombra porque tienen esa esencia franca, pura y contundente propia de personas sabias que han vivido mucho... 

Versiones en catalán con subtítulos castellano e inglés.









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